Un terremoto de magnitud 6.3 sacudió el noreste de Japón, sin que se emitiera alerta de tsunami y sin reportes de daños o víctimas hasta el momento. El sismo se produjo alrededor de las 8:20 de la noche, con epicentro a unos 50 kilómetros de profundidad en el mar, frente a la costa de la prefectura de Miyagi.
La intensidad del temblor fue significativa, llegando a sentirse en Tokio, donde se registró una magnitud máxima de cinco en la escala japonesa de siete niveles, que evalúa la agitación en la superficie y el potencial destructivo de los temblores.
Como medida de precaución, los servicios del tren bala hacia Aomori se suspendieron brevemente tras el evento sísmico, un protocolo habitual en estos casos. Este terremoto es el más fuerte registrado en el norte de Japón desde un sismo de 7.7 que ocurrió el 20 de abril, el cual también provocó una alerta de tsunami.
Japón, situado en el Anillo de Fuego, una de las zonas sísmicas más activas del mundo, experimenta terremotos con regularidad, lo que hace que sus infraestructuras estén diseñadas para resistir estos fenómenos naturales.







