Durante la pandemia, la escasez de microconductores encareció los automóviles y provocó retrasos en la producción. Ahora, la industria automotriz enfrenta una nueva preocupación: la posible escasez de imanes, componente crítico en numerosos sistemas automotrices, debido al control de China sobre su producción.
Los imanes son esenciales para diversas funciones en automóviles, incluyendo:
– Frenos ABS
– Transmisiones automáticas
– Luces
– Cámaras
– Sensores
– Dirección asistida
La Alliance for Automotive Innovation, que incluye a fabricantes como General Motors y Toyota, alertó al gobierno de EE. UU. que la falta de imanes podría resultar en el cierre de líneas de producción.
China, responsable de más del 90% de la capacidad global de procesamiento de imanes de tierras raras, impuso nuevas restricciones a las exportaciones en abril. Esto ha llevado a una reducción del 50% en las exportaciones de imanes, aumentando las tensiones en la cadena de suministro.
Los efectos de esta crisis pueden ser profundos, ya que la falta de acceso a imanes obstaculiza la producción de partes críticas para automóviles. Algunas empresas, como Volkswagen, han recibido ciertos permisos, pero otros fabricantes están en riesgo de detener operaciones si la situación no mejora.
La industria enfrenta un desafío considerable, ya que más del 90% de la producción de tierras raras se concentra en China. Aunque existen iniciativas en EE. UU. para desarrollar minas y reciclar componentes electrónicos, estas no alcanzarán una escala significativa en el corto plazo.
La dependencia de China para la producción de vehículos avanzados puede convertirse en un obstáculo importante para la industria automotriz global, especialmente en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y económicos resquebrajados.








