La expansión del brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo está generando preocupación local y global, reveló la Organización Mundial de la Salud (OMS). La ONG ha confirmado un aumento tanto en el número de casos como en la extensión geográfica del virus, y reafirmó su compromiso de apoyar al gobierno congoleño y a las comunidades afectadas en sus esfuerzos por controlarlo.
Desde Ituri, el principal foco de la epidemia, el jefe de la Unidad de Epidemiología de la OMS destacó que se identifican nuevos casos casi a diario en diferentes zonas sanitarias, lo que sugiere que la magnitud del brote podría ser aún mayor de lo reportado. Hasta ahora, el Ministerio de Salud congoleño ha registrado 676 casos confirmados y 136 fallecimientos.
El contexto en el que se desarrolla esta crisis es complicado, debido a la alta movilidad de la población, un sistema sanitario débil y la inseguridad generada por grupos armados en las provincias afectadas. Esto dificulta la respuesta de los profesionales de la salud, quienes poseen experiencia en el manejo del ébola.
La OMS y otras organizaciones humanitarias están preocupadas por la posibilidad de que el virus, perteneciente a la cepa de Bundibugyo y que no cuenta con vacuna ni tratamiento específico, se propague a áreas más urbanas o atraviese fronteras. En Uganda, se han confirmado 19 casos, de los cuales 14 son considerados importados de la RDC.
Las acciones de la OMS incluyen la ampliación de la vigilancia sanitaria, el refuerzo de laboratorios y la promoción de la participación comunitaria, así como estrategias de prevención de infecciones y atención clínica. Sin embargo, persisten «puntos ciegos» en áreas de alto riesgo, lo que impide conocer con exactitud la tasa real de mortalidad del brote y sus características clínicas.










