Claudia Sheinbaum desmiente contenido de entrevista apócrifa atribuida a Carlos Monsiváis. Durante una conferencia de prensa matutina, la presidenta de la Ciudad de México calificó de «falsa» una reciente publicación del diario El Universal, que contenía afirmaciones controvertidas sobre el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
En su respuesta, Sheinbaum consideró la situación como un «grotesco» despliegue de desinformación. Además, ordenó a su equipo que reprodujera la canción «Ya supérame» de Grupo Firme, utilizada previamente por López Obrador en un contexto similar para contrarrestar críticas de la oposición.
La jefa de Gobierno se dirigió al medio, afirmando que ha alcanzado un nivel de «podredumbre» con la publicación de dicha entrevista. Criticó, además, a otros periodistas que han replicado el contenido, sugiriendo un deterioro ético en la práctica periodística. Argumentó que, al final, «el pueblo será el encargado de poner cada cosa en su lugar», reafirmando la conexión emocional que López Obrador ha establecido con la ciudadanía.
La entrevista, titulada Una vieja charla con Carlos Monsiváis, ha sido objeto de escrutinio debido a su falta de credibilidad, particularmente por abordar la percepción de López Obrador como «un loco con desmedidos sueños de grandeza». Monsiváis supuestamente relata un encuentro con el expresidente cuando era joven, mencionando una supuesta relación en su hogar que ha provocado reacciones en redes sociales.
El contenido ha suscitado críticas por su posible implicación de homofobia, algo que también fue desmentido por Sheinbaum, quien lo definió como «calumnia». Familiares de Monsiváis han respaldado esta afirmación, argumentando que el cronista siempre mantuvo una ética literaria que contradiría tales declaraciones.
Este incidente pone de manifiesto las tensiones en la comunicación política actual, donde la reforma legislativa y el papel del poder ejecutivo a menudo se ven ensombrecidos por la guerra de narrativas. La gestión de la información en el contexto de los comicios venideros será fundamental para mantener la confianza pública y fortalecer la diplomacia interna entre los actores políticos. El desafío radica en fomentar un consenso partidista que priorice la veracidad y el respeto en el debate público.






