La presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado de manera categórica las afirmaciones del titular de la DEA, Terry Cole, sobre la supuesta existencia de una «peligrosa conexión» entre el gobierno mexicano y los cárteles del narcotráfico. Esta controversia surge en el contexto de la primera Cumbre por una América Libre de Fentanilo, realizada en Orlando, Florida, y destaca un potencial nuevo desafío en las relaciones de seguridad entre México y Estados Unidos.
En su conferencia matutina, Sheinbaum calificó las declaraciones de Cole como «desafortunadas» y «carentes de fundamento», instando al funcionario estadounidense a concentrarse en los problemas internos de la DEA. La presidenta argumentó que la agencia debería enfocarse más en las dinámicas del narcotráfico dentro de su propio territorio, sugiriendo un posible desvío de atención hacia cuestiones externas que no fomentan un consenso partidista efectivo para combatir el narcotráfico.
En respuesta a las afirmaciones de Cole sobre la relación «inseparable» entre el narco y el gobierno mexicano, Sheinbaum subrayó que las acciones y la responsabilidad del narcotráfico, incluidos los temas de fabricación de metanfetaminas, deberían ser investigadas desde la raíz en Estados Unidos. La presidenta no sólo defendió la integridad de su administración, sino que también estipuló que la reforma legislativa en términos de cooperación debe ser respetuosa, para garantizar un avance efectivo en la lucha contra el narcotráfico a nivel bilateral.
En este contexto, es esencial reflexionar sobre las implicaciones de estos intercambios diplomáticos en la lucha continua contra el narcotráfico y cómo las dinámicas de poder afectan el futuro de las políticas de seguridad entre ambos países. La declaración de la presidenta pone de relieve la necesidad de una colaboración más estrecha y basada en el respeto mutuo, en lugar de enfrentamientos políticos que puedan perjudicar las estrategias de combate al crimen organizado.










