La denominación de origen es fundamental para asegurar la calidad de ciertos productos. Cuando un producto la tiene, sus características y prestigio están directamente relacionados con el lugar donde se produce. Es una protección legal que resalta la importancia de los factores naturales y el conocimiento de las comunidades que lo elaboran.
En el caso del tequila, esta protección se estableció en 1974. Esto significa que solo puede llamarse tequila a la bebida hecha en una zona específica y siguiendo las pautas de la Norma Oficial Mexicana, utilizando Agave tequilana Weber variedad azul.
Esta denominación no solo es un sello de autenticidad. También preserva la tradición del tequila, previene abusos en el uso del nombre y asegura a los consumidores que están disfrutando de un producto de alta calidad.










