Drones y misiles rusos atacaron anoche diversas áreas de Ucrania, dejando al menos 11 muertos y decenas de heridos, según informaron fuentes gubernamentales. Los bombardeos afectaron especialmente a la capital, Kyiv, y a la ciudad de Járkiv, en un contexto de conversaciones diplomáticas entre líderes internacionales.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, mantienen un diálogo constante con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un esfuerzo por abordar la crisis. La guerra en Ucrania también será un tema destacado en la cumbre del G7 que se llevará a cabo en Francia, con la presencia de Zelenski y Trump, en un momento crítico para la atención mundial hacia el conflicto.
El ataque más severo ocurrió en Kyiv, donde el alcalde Vitali Klitschko reportó cinco muertes y al menos 30 heridos, incluidos niños. Las explosiones generaron caos en la ciudad, con habitantes buscando refugio mientras las nubes de humo cubrían el cielo. Impactos directos alcanzaron un edificio residencial de 25 pisos y un mercado local, que se incendiaron como resultado de los bombardeos.
El Ministerio de Defensa ruso justificó los ataques, afirmando que estaban dirigidos a instalaciones de defensa e industriales, incluyendo fábricas que producen componentes de drones y misiles de largo alcance. Entre los objetivos, se mencionó un taller en los estudios cinematográficos Dovzhenko de Kyiv y varias instalaciones en Járkiv y Dnipro.






