La Organización Mundial de la Salud ha confirmado 321 casos de ébola en el brote de República Democrática del Congo, con 116 casos sospechosos. Este descenso en los casos sospechosos se atribuye a la descarte de cientos tras investigaciones recientes.
Hasta ahora, se han reportado 48 muertes y seis personas han logrado recuperarse. Las autoridades congoleñas publicaron estas cifras por primera vez el lunes. En Uganda, se han registrado nueve casos confirmados y una muerte relacionada.
La OMS había informado de 906 casos sospechosos y 223 muertes sospechosas en el país, aunque el director de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades mencionó que se investigan más de 1,100 casos sospechosos. La disminución de casos sospechosos se debe a que muchos han sido descartados por no tener relación con el virus.
El proceso de pruebas ha sido complicado, dado que las pruebas habituales no detectan la variante Bundibugyo, para la cual no existe vacuna aprobada. Además, la limitada capacidad para realizar pruebas ha afectado la respuesta al brote.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. también informan de 116 casos sospechosos, indicando que se han eliminado aquellos descartados tras investigaciones. Este brote representa el decimoséptimo desde que se reconoció la existencia del virus en el Congo, y ha sido declarado una emergencia de salud pública de importancia internacional.










