Al menos cinco personas perdieron la vida y más de 30 resultaron gravemente heridas en una explosión de autobús en Kayes, al oeste de Mali. El incidente ocurrió cuando el vehículo, que transportaba a civiles entre las localidades de Kita y Sorybougou, detonó un artefacto explosivo colocado en la carretera.
Las autoridades locales atribuyen el ataque al Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), vinculado a Al Qaeda. Este hecho se considera parte de un patrón de violencia creciente en la zona, donde la seguridad se ha deteriorado significativamente tras los golpes de Estado de 2020 y 2021.
El ataque ocurrió un día después de la celebración de la festividad Tabaski, en un contexto donde JNIM ha intensificado sus operaciones desde finales de abril. Recientemente, también se prohibió la difusión del canal saudí Al Arabiya en Mali, acusándolo de difamación relacionada con la publicación sobre el control de Kidal por parte de rebeldes separatistas.
Las autoridades malienses han manifestado su preocupación por la ola de ataques y la inestabilidad en la región, lo que resalta la difícil situación de seguridad que enfrenta el país. La información sobre el ataque sigue siendo provisional mientras el gobierno transitorio no ha ofrecido comentarios.










