En Michoacán, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla condenó el homicidio de Ana, Víctor y su hija y señaló que el hecho constituye un agravio directo contra la sociedad estatal. El mandatario afirmó que el suceso «sacudió» a la comunidad y demandó respuestas por parte de las autoridades.
Ramírez Bedolla calificó el crimen como atroz y despreciable, y enfatizó la necesidad de actuar con rigor para evitar la impunidad. Subrayó que este tipo de hechos afectan la convivencia y la tranquilidad de las familias michoacanas.
El gobierno estatal ofreció colaboración plena con las instancias encargadas de la investigación para dar con los responsables. Se anunció el respaldo a la Fiscalía General del Estado con el fin de agilizar las pesquisas y el proceso judicial.
El mandatario expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas y ratificó el compromiso de la administración para acompañar las diligencias. Las autoridades informaron que se priorizarán las acciones destinadas al esclarecimiento de los hechos y a garantizar justicia.







