El caos en los accesos del estadio de Nueva Jersey durante la Final del Mundial se hizo evidente. Seis horas antes del evento, ni periodistas ni trabajadores podían ingresar.
Las largas filas empezaron a formarse. Algunos accesos no contaban con arcos para detectar objetos metálicos, obligando a los asistentes a sacar sus pertenencias de las mochilas. Esto generó importantes retrasos.
Las tensiones aumentaron. La gente comenzó a invadir espacios, provocando discusiones. Como resultado, el estadio no estaba lleno para la ceremonia de clausura.
A pesar de que se recomendó llegar con anticipación, ni siquiera seis horas fueron suficientes. Finalmente, abrieron más accesos y el ingreso de los aficionados mejoró.










