Unicef ha alertado sobre una posible crisis en la infancia, advirtiendo que hasta 23.4 millones de niños podrían caer en la pobreza antes de finales de 2026 debido a la situación económica derivada del conflicto en Medio Oriente. Este impacto se siente de manera significativa en comunidades locales con menos recursos.
El informe de la organización resalta que el aumento de precios en alimentos y energía, junto con un deterioro en la actividad económica, amenaza con deshacer años de avances en la reducción de la pobreza infantil y aumentar las desigualdades en todo el mundo.
En un escenario adverso se estima que 18.3 millones de menores podrían ver sus condiciones de vida empeoradas este año, mientras que un escenario grave, que considera una intensificación del conflicto, podría elevar esta cifra a 23.4 millones.
La directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russell, subrayó que «la infancia está pagando el precio de la escalada del conflicto», afectando incluso a niños que viven lejos de la región en crisis. Aseguró que el creciente costo de vida ha hecho que alimentos y educación sean inaccesibles para muchas familias.
El informe también indica que alrededor del 80% del aumento proyectado de la pobreza infantil se concentrará en Asia y África, regiones ya vulnerables y con altos niveles de pobreza. Por ejemplo, en Somalia, los precios del combustible se duplicaron tras el inicio del conflicto, lo que a su vez encareció el agua y los alimentos.
En Etiopía, la situación en el estrecho de Ormuz ha incrementado los costos del diésel en un 31% y del combustible para operaciones humanitarias entre un 50% y un 70%. Unicef advierte que, sin medidas urgentes, millones de niños podrían quedar aún más rezagados, poniendo en riesgo los avances en desarrollo logrados en las últimas décadas.
La organización ha hecho un llamado a gobiernos, donantes e instituciones financieras para que prioricen la financiación de servicios esenciales como salud, nutrición y educación, así como la protección infantil.










