Estados Unidos y Arabia Saudita han firmado un acuerdo que permitirá al reino árabe desarrollar un programa nuclear civil, lo que podría facilitar el enriquecimiento de uranio. Este pacto surge en un contexto de creciente tensión con Irán, rival regional de Arabia Saudita, y en medio de los esfuerzos de Washington por limitar las capacidades nucleares de Teherán.
El acuerdo, denominado «Acuerdo 123», fue firmado por el secretario de Energía de Estados Unidos y su homólogo saudí. Aunque el texto completo no ha sido divulgado, el gobierno estadounidense ha afirmado que el programa nuclear será para «fines pacíficos» y que se compromete con la «no proliferación nuclear». Además, permitirá a las empresas estadounidenses acceso preferente al sector de energía nuclear en Arabia Saudita.
Medios de comunicación han indicado que el acuerdo podría ir más allá de los pactos nucleares anteriores, permitiendo el enriquecimiento de uranio, lo que ha suscitado críticas entre algunos legisladores demócratas que piden su rechazo. Sin embargo, los republicanos tienen mayoría en el Congreso, lo que complica las posibilidades de oposición.
Desde su retorno al poder en 2025, el presidente de Estados Unidos ha fomentado un acercamiento a Arabia Saudita y su príncipe heredero, a pesar de las controversias en torno a derechos humanos y ataques a la prensa. Arabia Saudita, aliado clave de Washington en Medio Oriente, ha sido blanco de ataques iraníes y enfrenta amenazas adicionales, como un bloqueo marítimo de los rebeldes hutíes en Yemen.








