El hundimiento de un ferri frente a las costas del sur de Filipinas dejó al menos 15 muertos y puso en alerta a las comunidades de Basilán y el archipiélago de Sulu, donde muchas familias y autoridades locales participan en las labores de búsqueda y atención a los sobrevivientes.
La Guardia Costera informó que 316 personas fueron rescatadas y 28 permanecen desaparecidas tras el naufragio, según datos oficiales proporcionados por su portavoz, Noemie Cayabyab.
La embarcación afectada, M/V Trisha Kerstin 3, operada por Aleson Shipping, se hundió mientras se dirigía a la isla de Jolo en el archipiélago de Sulu, a poca distancia de la isla Baluk-Baluk, en Basilán.
El ferri partió del puerto de Zamboanga y transportaba en total a 332 pasajeros y 27 tripulantes cuando ocurrió el siniestro, de los cuales las autoridades locales han identificado hasta ahora a varios ocupantes, todos de nacionalidad filipina.
Entre las personas a bordo había 216 adultos, 63 estudiantes y seis menores; entre los fallecidos figuran una mujer y un bebé de seis meses.
Las operaciones de rescate se han reforzado con embarcaciones comerciales, unidades de las Fuerzas Armadas, agencias gubernamentales y equipos locales, que continúan la búsqueda de los desaparecidos.
Los naufragios son una causa recurrente de víctimas en Filipinas, atribuidos con frecuencia a condiciones meteorológicas adversas, incumplimiento de normas de seguridad, mantenimiento deficiente de las embarcaciones y sobrecarga; el país recuerda además desastres marítimos anteriores que causaron grandes pérdidas humanas.







