Al menos 13 personas han perdido la vida y alrededor de 50 han resultado heridas en un ataque con drones llevado a cabo por Ucrania en la localidad de Nizhnekamsk, en la república de Tatarstán. Este ataque habría tenido como objetivo la refinería local y se considera un suceso de gran relevancia para la región.
El servicio de prensa del gobernador de Tatarstán, Rustam Minnijánov, confirmó el número de fallecidos y heridos. Previamente, el conteo era de 12 muertos y 39 heridos. Nizhnekamsk es uno de los principales centros de la industria química en Rusia y se encuentra a unos 150 kilómetros de la capital regional, Kazán.
Los informes iniciales indican que los drones atacaron la refinería, aunque también se ha mencionado la planta química Nizhnekamskneftejim. El Comité de Instrucción de Rusia ha iniciado una investigación penal por «ataque terrorista», según statement de su portavoz, Svetlana Petrenko, quien también destacó que el ataque ha causado víctimas civiles, incluyendo a un menor.
Petrenko ha calificado el ataque como un «crimen cínico e inexcusable», insistiendo en que en los lugares atacados había civiles que no estaban involucrados en acciones bélicas. Los investigadores están trabajando para determinar qué tipo de drones fueron utilizados y otras circunstancias del incidente.
En Moscú, el alcalde Serguéi Sobianin informó que 24 drones fueron derribados en las inmediaciones de la capital. En la región sureña de Rostov, más de 70 drones ucranianos fueron interceptados, mientras que en Kaluga se reportaron 16, sin que se registraran víctimas ni daños materiales. Según el Ministerio de Defensa ruso, durante la noche se interceptaron 456 drones ucranianos de ala fija.







