El Mercado Ilícito de Vapeadores y Tabaco como Fuente de Financiamiento del Crimen Organizado en México
Un reciente informe elaborado por diversas organizaciones civiles ha revelado que el mercado ilícito de vapeadores y tabaco en México ha emergido como un importante mecanismo de financiamiento para el crimen organizado. Actualmente, al menos siete cárteles están involucrados en la disputa por este lucrativo sector.
Los especialistas que participaron en el estudio titulado ‘Humo, vapeo y poder: el nuevo negocio del crimen organizado’ han señalado que las economías relacionadas con el vapeo ilegal y el tabaco contrabandeado están experimentando una expansión notable. Esta situación ha permitido a cárteles como el Cártel Jalisco Nueva Generación, el Cártel de Sinaloa, la Nueva Familia Michoacana, el Cártel del Golfo, el Cártel del Noreste, Los Cárteles Unidos y La Unión Tepito integrar estas actividades en sus operaciones de financiamiento.
El informe indica que la falta de regulación efectiva y las restricciones sobre los vapeadores han creado un vacío que ha sido rápidamente ocupado por organizaciones criminales. Estas redes, que importan dispositivos de forma clandestina —principalmente desde Asia—, los reempaquetan y los comercializan a través de plataformas digitales, facilitando su distribución en escuelas y mercados populares.
Adicionalmente, se han identificado efectos colaterales severos, como extorsiones policiales que se ven favorecidas por la ambigüedad legal, el reclutamiento de menores para la venta de estos productos, y el lavado de dinero a través de empresas fachada. Algunas facciones del Cártel de Sinaloa han logrado establecer un control considerable sobre este mercado, mientras que La Unión Tepito ha fortalecido sus lazos con proveedores asiáticos, asegurando así su dominio en la capital del país.
El informe revela que el contrabando de tabaco también ha visto un incremento significativo, representando actualmente alrededor del 20% del consumo total de cigarros en México, lo que equivale a un movimiento económico estimado entre 15,000 y 20,000 millones de pesos anuales. Este fenómeno está respaldado por redes bien organizadas que incluyen fábricas clandestinas, robos de carga y una distribución al por menor eficiente.
El Cártel Jalisco Nueva Generación, por su parte, ha comenzado a producir tabaco en instalaciones ilegales ubicadas en diversos estados del país, mientras que la Nueva Familia Michoacana ha utilizado el tabaco para consolidar su control social en la región de Tierra Caliente.
Los expertos coinciden en la urgencia de establecer un marco regulatorio claro y eficiente, así como de implementar medidas de supervisión aduanal estrictas, con el fin de contrarrestar el fortalecimiento del crimen organizado a través de estos mercados ilícitos.







