En la Ciudad de México, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, celebró el reciente acercamiento de España hacia una visión más amplia y humilde de la historia, que deje de considerar a las culturas indígenas como «bárbaras».
Curiel de Icaza afirmó que las declaraciones del gobierno español muestran «mucha más humildad» y permiten reconocer la «sustancia de cada una de las culturas» sin centrarse en un perdón personal.
La secretaria subrayó el vínculo cultural entre México y España y la importancia de «darle un lugar a nuestras culturas» y al derecho de los mexicanos a narrarse a sí mismos.
Señaló además la agenda conjunta en materia cultural, con exhibiciones realizadas en Madrid y colaboración permanente en circuitos de artes escénicas, cinematografía y en la itinerancia de exposiciones.
Las relaciones entre ambos países atravesaron momentos de tensión cuando el rey de España no fue invitado a la toma de posesión presidencial, decisión vinculada a la demanda mexicana de una respuesta sobre las «atrocidades» ocurridas durante la Conquista y al consecuente envío nulo de representantes por parte de España.
Posteriormente, el ministro español de Exteriores reconoció que en la historia compartida hubo «dolor e injusticia» hacia los pueblos originarios y afirmó que es justo reconocerlo y lamentarlo, declaración que fue recibida positivamente por la presidenta Sheinbaum.







