Casa Huamantla convirtió su salón en un escenario de celebración para el Día de Muertos, donde la música, las flores, la gastronomía simbólica y el trabajo artesanal se reunieron alrededor de una gran ofrenda. Para los invitados, el montaje ofreció una experiencia que vinculó la memoria familiar y comunitaria con algunas de las expresiones más reconocibles de Huamantla.
Desde el ingreso, la atmósfera estuvo marcada por mesas decoradas con cempasúchil, flores de terciopelo y velas. La llegada de los asistentes fue acompañada por violinistas y guitarristas, cuya presencia reforzó el carácter festivo y tradicional del encuentro. El ambiente no se limitó a la decoración: cada elemento fue dispuesto para evocar el significado de una fecha dedicada a recordar a quienes ya no están.
El centro visual de la reunión fue una ofrenda de Día de Muertos integrada por pan de muerto, frutas, flores, calaveras de papel maché, papel picado y veladoras. La composición incorporó también un guiño a la historia automotriz mediante fotografías de modelos de Volkswagen que forman parte de la memoria colectiva, entre ellos el Vocho, producido entre 1954 y 2003.
¿Cómo se incorporó la tradición artesanal de Huamantla?
A los pies de la ofrenda, una alfombra de aserrín elaborada ese mismo día por artesanos de Huamantla llevó al salón una de las manifestaciones más representativas de la localidad. Los tapetes de aserrín teñido y flores son una forma de arte efímero: su valor radica tanto en el diseño como en el proceso manual y en el carácter pasajero de la obra.
Otro de los elementos distintivos fue una calavera garbancera construida con productos naturales, entre ellos cebollín, carbón y chiles habaneros. La pieza destacó por su ingenio y mostró cómo los ingredientes pueden trascender la cocina para convertirse en recursos de expresión visual y artesanal.
En conjunto, la propuesta de Casa Huamantla articuló símbolos, sabores, música y memoria sin separar la celebración del territorio que la inspira. La ofrenda, la alfombra y la calavera garbancera funcionaron como piezas de un mismo relato: el de una tradición viva, interpretada desde la creatividad local y el respeto por sus referencias culturales.
- Punto clave / Qué ocurrió: Casa Huamantla presentó una celebración de Día de Muertos con música, decoración y una gran ofrenda.
- Impacto o alcance: El encuentro reunió expresiones vinculadas con la memoria, la artesanía y la identidad de Huamantla.
- Qué sigue: La experiencia deja como eje la continuidad de las tradiciones mediante propuestas que integran arte, ingredientes y símbolos comunitarios.
La jornada mostró que el Día de Muertos también puede narrarse a través de materiales cotidianos, oficios locales y recuerdos compartidos. En Casa Huamantla, el cempasúchil fue el punto de partida para una celebración donde la tradición se expresó en múltiples formas.










