La electrificación de vehículos se clasifica en varios niveles, cada uno con características únicas en términos de capacidad y funcionamiento.
1. Híbridos enchufables:
Estos vehículos cuentan con baterías de mayor tamaño, lo que permite recorridos más prolongados en modo eléctrico. La recarga se puede realizar a través de una conexión externa, además del motor de combustión interna y la frenada regenerativa. Por ejemplo, el Audi Q8 TFSIe permite una experiencia de conducción puramente eléctrica en entornos urbanos.
2. Híbridos convencionales:
Este tipo de vehículo combina un motor eléctrico y uno de combustión. El motor eléctrico asiste al vehículo en función de la velocidad y la demanda del conductor. La recarga de la batería se realiza mediante el motor a gasolina y la frenada regenerativa.
3. Mild-hybrid:
Los vehículos mild-hybrid utilizan la electricidad para ayudar temporalmente al motor de gasolina, pero no impulsan directamente las ruedas. Equipan una batería de iones de litio, cuya sustitución puede ser costosa en caso de accidente, alcanzando precios de hasta 3,000 euros.
Impacto de los costos:
Según la Agencia Internacional de Energía, el costo de las baterías híbridas es generalmente más alto que el de las baterías de vehículos eléctricos. En 2024, el precio por kWh para baterías de híbridos enchufables superaba tres veces el de las baterías eléctricas, dado su menor tamaño y mayores requisitos de energía. Esto resalta un dato notable: el costo promedio de un paquete de baterías para un híbrido enchufable de 20 kWh se asemeja al de uno de 65 kWh de un coche eléctrico, lo que indica una tendencia de precios elevados en baterías de menor capacidad.
Para el reemplazo de baterías en mild-hybrid, el coste promedio es de aproximadamente 2,000 euros, excluyendo el costo de mano de obra. Este tipo de baterías no suelen ser vendidas al público en general, lo que dificulta su adquisición fuera de los concesionarios autorizados.
Durabilidad y reemplazo:
Las baterías de vehículos mild-hybrid tienen una expectativa de vida superior a los 200,000 km, y su sustitución generalmente ocurre tras accidentes. Aunque los precios para reemplazar baterías varían, un kit para modelos como el Audi A6 o A7 puede alcanzar los 3,000 euros, mientras que para un Volvo XC60 podría estar en torno a 2,000 euros.
Por último, para vehículos como el Volkswagen Golf, el costo de las baterías más pequeñas oscila entre 800 y 1,100 euros, sin incluir costos adicionales. Este panorama ilustra la necesidad de considerar tanto el tipo de hibridación como el impacto económico en el mantenimiento de vehículos electrificados.









