Manuel Palma, empresario del sector automotor: “A partir de 2030, los autos de combustión serán residuales”
Tras más de cuatro décadas dedicado a la venta y distribución de vehículos, el empresario Manuel Palma sostiene que los autos con motor de combustión perderán protagonismo de manera acelerada y que, a partir de 2030, sus ventas serán residuales. Su pronóstico se basa en la creciente inversión de los fabricantes en movilidad eléctrica, aunque advierte que el cambio dependerá de que los vehículos eléctricos sean más accesibles y ofrezcan mayor autonomía.
Palma llegó a Valencia en 1980 para cumplir el servicio militar y comenzó su trayectoria profesional como mecánico. Más tarde se dedicó a comprar y vender vehículos, actividad que lo llevó a consolidarse en el sector automotriz. A lo largo de su carrera ha participado en la venta de más de 150,000 coches y ha gestionado 12 concesionarios.
Su experiencia también le permite observar una transformación profunda en la estructura comercial del mercado. En sus mejores años llegó a vender 7,000 unidades anuales, un volumen que considera imposible de repetir bajo las condiciones actuales. Según explica, antes la oferta estaba concentrada en seis marcas, mientras que ahora el mercado se reparte entre 50 fabricantes, lo que eleva el riesgo y hace mucho más compleja la operación de los concesionarios.
¿Qué condiciones pueden acelerar la transición al auto eléctrico?
El empresario identifica dos obstáculos principales: el precio y la autonomía. A su juicio, no resulta razonable que un vehículo eléctrico sea más caro que uno de combustión cuando su mecánica es más sencilla. También considera necesario que la autonomía alcance entre 800 y 1,000 kilómetros para que estos modelos puedan competir de manera plena y convencer a más compradores.
Palma estima que los eléctricos podrían alcanzar ese nivel en cinco años y que, a partir de entonces, la transformación será irreversible. En su opinión, los fabricantes que no apuesten por esta tecnología corren el riesgo de desaparecer del mercado, debido a que la mayor parte de las inversiones de la industria ya se dirige hacia esa solución.
Sin embargo, el empresario observa con preocupación la posición de Europa frente a China. Considera que la región perdió ventaja al abandonar parte de su liderazgo en motores de combustión sin igualar todavía la capacidad tecnológica, industrial y de fabricación de los competidores chinos. También reclama cambios fiscales para incentivar la transición y pone como ejemplo la necesidad de que un vehículo eléctrico tenga un tratamiento distinto al de un automóvil de gasolina.
- Punto clave / Qué ocurrió: Manuel Palma pronosticó que las ventas de autos de combustión serán residuales a partir de 2030.
- Impacto o alcance: La transformación afecta a fabricantes, concesionarios y compradores, especialmente por el precio y la autonomía de los eléctricos.
- Qué sigue: La industria deberá ampliar la inversión tecnológica, reducir costos y mejorar la autonomía para consolidar el cambio.
Palma, de 66 años, considera que la movilidad eléctrica es un proceso imparable. Aunque planea comprar un auto eléctrico, insiste en que su adopción masiva dependerá de que sea accesible, tenga mayor alcance y cuente con incentivos fiscales suficientes.







