La crisis migratoria en Ceuta, una ciudad autónoma española en el norte de África, se ha intensificado nuevamente, reflejando una tendencia que se ha visto en los últimos años. Miles de jóvenes marroquíes han logrado cruzar la valla que separa Marruecos de esta ciudad, en un contexto que recuerda episodios anteriores de gran afluencia migratoria.
En 2021, más de 10,000 personas accedieron irregularmente a Ceuta, un evento que finalizó con un acuerdo entre España y Marruecos para gestionar la repatriación de migrantes. Esta situación fue precedida por una crisis diplomática notable entre ambos países, desencadenada por la atención médica ofrecida al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali.
A lo largo de los años, Ceuta ha sido escenario de numerosos intentos de cruce. En 2005, cinco migrantes fueron asesinados al intentar saltar la valla. En 2014, al menos 15 personas fallecieron ahogadas en un infortunado intento de acceso. Otras ocasiones, como en 2017, también han dejado heridos entre migrantes y fuerzas de seguridad.
La reciente afluencia ha planteado nuevos retos a las autoridades de ambas naciones y ha puesto sobre la mesa la necesidad de encontrar soluciones sostenibles frente a esta crisis recurrente. La respuesta de Marruecos a la llegada de estos migrantes ha sido objeto de atención, especialmente ante la retirada de sus fuerzas auxiliares durante el cruce.









