El director de la DEA, Terrance Cole, calificó al secretario de Seguridad de México, Omar García Harfuch, como “un socio de confianza y un buen amigo de los Estados Unidos” durante la 40.ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas, organizada por la agencia estadounidense en la capital argentina.
La participación de Harfuch ocurrió en un contexto de tensiones entre México y el gobierno de Donald Trump. El funcionario mexicano sostuvo reuniones privadas y expuso la estrategia de cooperación para combatir a las organizaciones criminales transnacionales.
Según el texto, al encuentro asistieron entre 400 y 600 representantes de seguridad de más de 100 países. El objetivo fue coordinar políticas contra las redes dedicadas al tráfico de drogas, la violencia y la corrupción institucional.
Cole destacó que Harfuch comprende la importancia de compartir inteligencia, capturar a líderes criminales, interrumpir cadenas de suministro y desmantelar estructuras delictivas. También recordó el intento de asesinato que sufrió el secretario de Seguridad en 2020, atribuido al Cártel Jalisco Nueva Generación.
El reconocimiento se produjo mientras persiste el conflicto bilateral por la cancelación de la visa estadounidense de Andy López Beltrán. La presidenta Claudia Sheinbaum denunció un intento de injerencia en los asuntos internos de México, mientras que el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, afirmó que la visa “no es un derecho, es un privilegio”.
En este escenario, Harfuch se consolida como uno de los principales enlaces del poder ejecutivo mexicano con Washington en materia de seguridad. La cooperación representa un canal de diplomacia operativa entre ambos gobiernos, al margen de otros desacuerdos bilaterales y de debates internos sobre una eventual reforma legislativa.






