El Papa ha expresado su preocupación por la creciente violencia en Oriente Medio, especialmente tras el reciente ataque israelí a la parroquia de la Sagrada Familia en Gaza, un acto que ha dejado tres muertos y numerosos heridos. En una conversación telefónica con el presidente palestino, Mahmud Abas, el líder religioso hizo un llamado urgente para permitir la entrada de ayuda humanitaria en la región, subrayando la necesidad de proteger a la población civil y los lugares sagrados.
El Vaticano ha confirmado que el Papa enfatizó «la obligación de proteger a los civiles y los lugares santos», así como la necesidad de respetar el Derecho Internacional Humanitario. Además, rechazó el uso indiscriminado de la fuerza y el desplazamiento forzoso de los habitantes, en medio de la escalada del conflicto en Gaza y Cisjordania.
En su mensaje durante el Ángelus del domingo, el Papa volvió a condenar la violencia en Oriente Medio, afirmando que «no puede haber justificación alguna para el castigo colectivo». Esto se produce en el contexto de una creciente preocupación internacional por la situación en Gaza, donde la lucha ha continuado a pesar de los llamados a la tregua.
El Santo Padre también se comunicó con el primer ministro de Israel, donde insistió en la necesidad de un alto al fuego y la protección de los lugares de culto. En su charla con Abas, el Papa recordó el décimo aniversario del Acuerdo Global firmado entre la Santa Sede y el Estado de Palestina, que busca promover un entendimiento y respeto mutuo en el contexto de las tensiones actuales.









