Dr. Daniel A. Díaz Martínez
México está peor que en 2018 en el indicador de acceso a los servicios de salud, aunque mejoró respecto a 2022. Según INEGI, la población con esa carencia pasó de 16.2% en 2018 a 39.1% en 2022 y bajó a 34.2% en 2024. Es una recuperación parcial que todavía deja un rezago considerable. Tenemos un deterioro documentado en acceso frente a 2018 y avances que todavía deben traducirse en una atención más oportuna y confiable.
La verdadera situación de nuestro sistema de salud se conoce cuando una persona enferma y necesita ayuda. Cuando una madre busca un medicamento para su hijo, cuando un adulto mayor espera una consulta o cuando una familia recibe la noticia de que su cirugía tendrá que posponerse. Ahí se pone a prueba nuestra capacidad de cuidar.
Hoy quiero expresar mi solidaridad con los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social y con todo el personal de salud de México. Con quienes reciben al paciente, limpian una sala, trasladan una camilla, administran un tratamiento o toman decisiones para salvar una vida. Su vocación merece respeto, salarios dignos, seguridad y herramientas para trabajar.
Como médico y especialista en salud pública, creo que debemos hablar con honestidad. Si preguntamos si estamos mejor o peor que antes, necesitamos decir respecto a qué y desde cuándo. Los datos del INEGI muestran que la carencia por acceso a los servicios de salud disminuyó entre 2022 y 2024, pero continúa muy por encima de lo registrado en 2018. Hay una recuperación parcial; todavía tenemos una deuda profunda con millones de mexicanos.
Esa realidad exige una respuesta seria. No podemos acostumbrarnos a que conseguir atención dependa de insistir, conocer a alguien o tener dinero para pagar por fuera. Tampoco podemos descargar sobre el médico o la enfermera la responsabilidad de problemas que requieren decisiones administrativas y presupuestales.
Defender a las instituciones implica corregir sus fallas. Escuchar a los trabajadores implica establecer acuerdos y cumplirlos. Y defender a los pacientes implica garantizarles atención oportuna, segura y humana.
Necesitamos presupuesto suficiente, compras transparentes y medicamentos entregados hasta las manos del paciente. Necesitamos cubrir las plazas donde hacen falta, mantener funcionando los equipos y organizar los servicios para reducir las esperas. Cada compromiso debe tener un responsable, una fecha y resultados que la sociedad pueda conocer.
También debemos fortalecer la prevención y los centros de salud. Detectar a tiempo, vacunar y dar seguimiento evita sufrimiento y permite utilizar mejor los recursos.
La salud requiere continuidad, capacidad técnica y colaboración entre instituciones. Los cambios deben evaluarse por lo que resuelven en la vida de las personas.
A los trabajadores les digo: su voz merece ser escuchada. A las autoridades: escuchar debe conducir a resolver. Y a los pacientes: su dignidad debe orientar cada decisión.
México puede construir un mejor sistema de salud. Para lograrlo necesitamos reconocer lo que funciona, corregir lo que falla y cuidar a quienes nos cuidan.
Soy el doctor Daniel Díaz. La salud es un derecho que debemos hacer realidad todos los días.










