Recientemente, el gobierno de Estados Unidos aprobó una legislación que impactará la comercialización de vehículos con fuerte conexión a China. A partir de 2027, se prohibirá la venta de automóviles asociados a este país, lo que podría forzar a marcas como Polestar a salir del mercado estadounidense. Mercedes-Benz también enfrenta el riesgo de ser expulsada.
La normativa afecta principalmente a fabricantes con inversiones chinas. Mercedes-Benz, en particular, tiene un 20% de participación en su capital por parte de BAIC, Geely y Li Shufu, superando el límite permitido del 15%. Este vínculo la coloca en una situación delicada dada la nueva regulación.
Mercedes-Benz ha mostrado su disposición a luchar por su mercado en EE.UU., un territorio crucial, ya que es uno de los principales destinos para la venta de sus vehículos. En 2023, las ventas de la marca en EE.UU. aumentaron un 15%, mientras que su rendimiento en China está decayendo, ya que los consumidores chinos están inclinándose cada vez más por automóviles de lujo nacionales.
En respuesta a esta legislación, Ola Kaellenius, CEO de Mercedes-Benz, ha indicado que la empresa está dispuesta a realizar ajustes para mantener su presencia en Estados Unidos. Esto requeriría un permiso del gobierno estadounidense.
Una de las posibles estrategias es aumentar la inversión en suelo estadounidense. Esto podría incluir la expansión de la producción en las fábricas ya existentes y la consideración de una nueva planta de motores. Sin embargo, la decisión final dependerá de las negociaciones en curso del tratado entre Estados Unidos, México y Canadá.







