La baja asistencia y las fallas técnicas marcaron el examen presencial de ingreso a la UNAM, aplicado durante tres días para corregir irregularidades detectadas en la prueba en línea, que fue anulada por la institución. Solo 63% de los convocados acudió al proceso extraordinario.
Durante la evaluación se reportaron pantallas en blanco, reinicios repentinos y desconexiones en las tabletas y computadoras asignadas a los aspirantes. El examen constó de 120 preguntas y estuvo acompañado por un operativo de vigilancia reforzado.
La UNAM informó que se detectaron 24 intentos de trampa a nivel nacional. La repetición de la prueba generó inconformidad entre estudiantes y familias, quienes señalaron que los aspirantes asumieron las consecuencias de las deficiencias del proceso de admisión.
El rector Leonardo Lomelí reconoció que la institución subestimó la magnitud del problema y que no previó el interés ni la red de incentivos económicos vinculada con la venta de ayuda fraudulenta. Ante las dificultades registradas, la universidad evalúa mantener las pruebas de ingreso en línea.






