Roger Federer se emocionó hasta las lágrimas durante su discurso de ingreso al Salón Internacional de la Fama del Tenis, en Newport.
El extenista suizo besó y abrazó a su esposa, Mirka, quien lo presentó durante la ceremonia.
Federer se quebró al hablar de su ídolo de infancia, Stefan Edberg, de su entrenador Severin Lüthi y de Mirka.
“Dios mío, esto es un desastre”, bromeó mientras intentaba contener el llanto.
Después, le dijo al público: “Necesito pañuelos y lentes de sol, cualquier cosa para protegerme ahora mismo”.
Federer fue exaltado junto con Mary Carillo, comentarista y exjugadora de tenis.
Durante su carrera, ganó 20 títulos individuales de Grand Slam, incluidos ocho Wimbledon, seis Abiertos de Australia y un Abierto de Francia.








