General Motors desarrolló en 1966 la primera camioneta de hidrógeno del mundo, pero su tecnología era tan compleja y peligrosa que las pruebas de la Electrovan se realizaron en un circuito cerrado, lejos de edificios y personas. El experimento, construido sobre una GMC Handi-Van, anticipó una forma de movilidad eléctrica que décadas después seguiría siendo una de las grandes apuestas de la industria automotriz.
El proyecto nació en plena carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Durante los programas Gemini y Apollo, ingenieros de GM colaboraron con la NASA en el desarrollo de pilas de combustible capaces de producir electricidad y agua potable para los astronautas. La compañía intentó trasladar ese conocimiento al automóvil: la Electrovan utilizaba hidrógeno y oxígeno para generar la energía necesaria para mover sus ruedas.
La iniciativa fue dirigida por Craig Marks, jefe de Ingeniería Futurista de GM, y requirió el trabajo de 250 técnicos distribuidos en tres turnos durante casi un año. Como no existían referencias automotrices para un sistema de ese tipo, cada válvula, cable y componente tuvo que diseñarse desde cero.
¿Por qué la Electrovan nunca llegó a las calles?
El sistema de propulsión estaba formado por una pila de combustible de 32 módulos, con una potencia máxima de 160 kW, equivalentes a 218 hp. Para operar empleaba hidrógeno y oxígeno líquidos, 178 litros de hidróxido de potasio como electrolito y alrededor de 170 metros de tubos de plástico distribuidos en el interior.
La camioneta pesaba más de 3,200 kilos, de los cuales más de la mitad correspondían al sistema eléctrico y de propulsión. A pesar de ello, podía alcanzar 113 km/h y ofrecía una autonomía cercana a 240 kilómetros. Su aceleración de cero a 100 km/h tomaba aproximadamente 30 segundos, una cifra condicionada por el enorme peso del conjunto.
Los tanques criogénicos ocupaban tanto espacio que solo quedaban dos asientos disponibles. Además, debían mantener el hidrógeno y el oxígeno líquidos a temperaturas de entre -180 °C y -250 °C. El riesgo quedó confirmado en septiembre de 1966, cuando un tanque externo de hidrógeno explotó durante una prueba y lanzó fragmentos metálicos a más de 400 metros. Nadie resultó herido, pero el incidente reforzó la decisión de mantener el vehículo fuera de la vía pública.
- Qué ocurrió: GM creó la Electrovan, una camioneta eléctrica alimentada por hidrógeno y oxígeno.
- Impacto o alcance: Alcanzaba 113 km/h y unos 240 kilómetros de autonomía, pero pesaba más de 3,200 kilos.
- Qué sigue: El prototipo no se produjo en serie; permaneció olvidado durante 31 años y fue redescubierto en 2001.
La Electrovan permanece actualmente en el museo GM Heritage Center. Aunque nunca se comercializó, abrió el camino a proyectos posteriores de GM, como HydroGen1, HydroGen3, HyWire, Sequel, HydroGen4 y la Chevrolet Colorado ZH2, convirtiéndose en uno de los primeros experimentos que intentaron llevar el hidrógeno del espacio a la movilidad terrestre.








