Un incendio forestal ha quemado cerca de 30 kilómetros cuadrados en las Altas Fagnes, una reserva natural del este de Bélgica, y es considerado uno de los peores registrados en la historia reciente del país.
Alrededor de 600 residentes de Waimes y Bütgenbach, en la provincia de Lieja y cerca de la frontera con Alemania, fueron evacuados debido al cambio en la dirección del viento y a la expansión del humo. También se recomendó a los turistas abandonar la zona.
Más de 250 efectivos de emergencia participan en las labores, incluidos bomberos belgas y alemanes, policías, militares y personal de protección civil. Helicópteros de Bélgica y Países Bajos apoyan las tareas de extinción, mientras un gimnasio recibe a los evacuados.
Las autoridades alemanas advirtieron que el fuego se encontraba a unos 1.5 kilómetros de la frontera. Agricultores de ambos países han transportado agua en camiones cisterna desde un lago cercano para apoyar a los equipos de emergencia.
El incendio ha superado ampliamente al registrado en la misma zona en 2011, cuando ardieron casi 14 kilómetros cuadrados. Las condiciones de sequedad del suelo, junto con la presencia de brezales y turberas, han dificultado el control de las llamas.
Los equipos de emergencia enfrentan mayores dificultades en las áreas de acceso limitado. En el flanco oriental, el fuego avanzaba lentamente a lo largo de una línea de al menos un kilómetro hacia un bosque municipal.
Las autoridades informaron que se logró impedir la propagación de las llamas hacia el oeste y hacia la ciudad alemana de Monschau. Bélgica solicitó asistencia mediante el mecanismo de protección civil de la Unión Europea.
Suecia envió dos aviones cisterna, mientras Países Bajos y República Checa desplegaron tres helicópteros. La operación se desarrolla tras varias semanas de temperaturas elevadas y condiciones secas, con registros cercanos a los 37 grados Celsius en distintas zonas del país.
En la isla griega de Salamina, al oeste de Atenas, dos personas murieron en un incendio forestal que avanzó rápidamente debido a los fuertes vientos. Los cuerpos fueron localizados en el pueblo de Peristeria, mientras se reportaba otro foco en el área de Selini.
Embarcaciones de extinción y de la guardia costera participaron en la evacuación de bañistas. Unos 260 bomberos fueron movilizados, junto con 15 equipos terrestres, 10 aeronaves y ocho helicópteros.
Las autoridades habían declarado a Salamina en alto riesgo de incendios forestales. Los bomberos señalaron que el fuego alcanzó zonas residenciales en pocos minutos y adquirió proporciones peligrosas por la intensidad del viento.
En Francia, un incendio en un pinar de la región de Landas había quemado unos 17 kilómetros cuadrados y provocado la evacuación de aproximadamente 650 personas. Se trató del tercer gran incendio registrado en los pinares del suroeste del país durante el verano.
En el Reino Unido, los equipos de emergencia combatían 14 incendios forestales en el sur de Gales con apoyo militar. Aunque la ola de calor comenzaba a disminuir, las autoridades mantenían la alerta por el elevado riesgo derivado de la sequía.
Los incendios también destruyeron más de una docena de viviendas en West Midlands, en el centro de Inglaterra, donde se registraron temperaturas de hasta 38.1 grados Celsius. En Alemania, los bomberos avanzaron en el control de un incendio en el bosque de Hürtgen, lo que permitió el regreso de unos 2 mil residentes evacuados.







