Roberto Lazzeri asume como embajador de México en Estados Unidos
Roberto Lazzeri ha comenzado oficialmente su labor como embajador de México en Estados Unidos tras presentar las copias de sus cartas credenciales ante la jefa de Protocolo del Departamento de Estado, Mónica Crowley. Este paso es crucial para su reconocimiento formal por el presidente Donald Trump, marcando un momento significativo en la diplomacia bilateral.
Lazzeri ha enfatizado, a través de sus canales oficiales, que la relación entre México y Estados Unidos requiere de «cooperación constante». Desde su posición, se propone fortalecer el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), garantizar la protección de la comunidad mexicana en territorio estadounidense y fomentar un aumento en la prosperidad compartida entre ambas naciones.
La Secretaría de Relaciones Exteriores ha reiterado su compromiso en mantener una política exterior que priorice una relación robusta con Estados Unidos, fundamentada en soberanía, confianza mutua, responsabilidad compartida y cooperación sin subordinación.
Lazzeri, a la espera de la entrega oficial de sus cartas credenciales al presidente Trump, desempeñará su función como representante del gobierno de Claudia Sheinbaum ante la Casa Blanca. Su nombramiento fue aprobado en la Comisión Permanente del Congreso, a pesar de la falta de apoyo por parte de los partidos PAN y PRI.
El embajador Lazzeri fue seleccionado para reemplazar a Esteban Moctezuma Barragán, quien ocupó el cargo desde 2021 durante la administración de Andrés Manuel López Obrador. Su designación fue respaldada por la Primera Comisión de la Comisión Permanente, lo que refleja una estrategia política que busca mantener una alineación con los intereses diplomáticos de México en un momento crítico de su relación con Estados Unidos.
Es relevante mencionar que el proceso de nombramiento generó preocupaciones en el ámbito gubernamental, debido a retrasos en el beneplácito por parte de la administración estadounidense. Esta situación ha alimentado el nerviosismo entre funcionarios mexicanos sobre el estado actual de las relaciones bilaterales y la necesidad de un consenso partidista que favorezca dicha diplomacia.










