México se ha convertido en un “muro virtual” para las personas migrantes que buscan llegar a Estados Unidos, al imponer barreras que retrasan su tránsito e integración, señalaron especialistas. Las dificultades comienzan antes de alcanzar la frontera norte y afectan el acceso a documentos, empleo, educación, vivienda y servicios financieros.
Amarilis Eunice, activista nicaragüense, tardó casi nueve meses en obtener la documentación necesaria para iniciar una nueva vida en México. Durante ese periodo no pudo abrir una cuenta bancaria ni conseguir trabajo, aunque considera que su situación fue más favorable que la de otras personas que permanecen durante más de un año a la espera de una resolución migratoria.
La falta de documentos también ha impedido que algunas personas continúen sus estudios, incluso cuando han sido aceptadas y becadas en instituciones educativas. Especialistas advierten que estas demoras colocan a la población migrante en una situación de mayor vulnerabilidad.
El índice “Semillas en Trayectoria” ubicó en 0.6 sobre 1 el nivel de integración de las personas migrantes en México. El estudio señala que casi 60 por ciento percibió discriminación al buscar empleo y 59 por ciento en centros de salud. En el acceso a vivienda, la proporción fue de 4.9 por ciento, frente a 1.8 por ciento de la población local.
José Antonio Aguilar, director de RacismoMX y coautor del estudio, explicó que México funciona como un filtro de la migración hacia Estados Unidos mediante restricciones y demoras en la entrega de documentos y en la resolución de solicitudes de refugio.
De acuerdo con datos de la Patrulla Fronteriza estadounidense, los encuentros con migrantes en la frontera mexicana disminuyeron más de 84 por ciento entre los dos periodos fiscales comparados, al pasar de más de 1.5 millones a 237 mil 538. Además, la emisión de Tarjetas de Visitante por Razones Humanitarias cayó 97 por ciento, de 128 mil 974 a 3 mil 755.








