El cruce masivo de migrantes desde Marruecos hacia Ceuta ha dejado al menos 72 muertos, según informan las autoridades locales. El hallazgo de cinco cadáveres más en la costa eleva el número de fallecidos, considerablemente mayor al reportado por Marruecos.
Más de 50,000 personas intentaron ingresar a Ceuta en una oleada sin precedentes que comenzó el jueves, generando preocupación en la Unión Europea. Aunque más de 48,000 migrantes regresaron a Marruecos en 48 horas, la situación ha tenido consecuencias graves.
Miguel Ángel Pérez, representante del gobierno español en Ceuta, indicó que más de mil personas han recibido atención sanitaria desde el inicio de la crisis. A pesar de la mejora en la situación, aún persisten desafíos para restablecer la normalidad en la ciudad.
Muchos migrantes se vieron obligados a emprender este peligroso viaje por dificultades económicas y por rumores que circulaban en redes sociales. El Ministerio del Interior de Marruecos reconoció la muerte de 11 personas, destacando que la mayoría pereció ahogada durante el cruce.
Las autoridades marroquíes atribuyen la avalancha migratoria a la desinformación y a redes de tráfico de personas, solicitando compartir la responsabilidad en la gestión de la migración. En contraste, el número de migrantes que intentaron cruzar es considerado inferior por Marruecos en comparación con las cifras españolas.
La situación ha llevado a España a reforzar la vigilancia fronteriza, instalando una barrera flotante de 500 metros en la costa de Ceuta. Al mismo tiempo, los 22 estados miembros de la UE han pedido acciones coordinadas para proteger las fronteras exteriores.
Karima Abenaz, residente en Ceuta, expresó su dolor por las muertes en el mar, insistiendo en que la lucha por derechos laborales dignos es preferible a arriesgar la vida en la travesía. España, a pesar de la crisis, ha mantenido una política más abierta hacia migrantes, rechazando que su programa de regularización incite a la llegada irregular.









