Washington.- El presidente de Estados Unidos ha anunciado su intención de firmar una orden ejecutiva para cambiar el nombre del Departamento de Defensa a Departamento de Guerra, en un esfuerzo por transmitir una imagen de firmeza respecto a las fuerzas armadas del país. Aunque no puede realizar este cambio oficialmente sin la autorización del Congreso, se permitirá al Pentágono utilizar la denominación original mediante "títulos secundarios".
La historia del Departamento de Guerra se remonta a 1789, cuando fue establecido en el mismo año en que se ratificó la Constitución de Estados Unidos. Este departamento fue rebautizado como Departamento de Defensa en 1947, poco después del final de la Segunda Guerra Mundial.
El secretario de Defensa ha manifestado su apoyo a este cambio, comportándose activamente en redes sociales al mencionar el nuevo nombre después de que la noticia fuera confirmada. Juntos, el presidente y el secretario han discutido el tema durante un tiempo, y el secretario ha insinuado en diversos eventos públicos que su cargo podría verse modificado en un futuro cercano.
El presidente también ha expresado su deseo de revivir una narrativa de victorias pasadas asociadas con el antiguo nombre. Pese a que cualquier cambio de este tipo requeriría la aprobación del Congreso, el presidente se ha mostrado optimista, sugiriendo que las autoridades legislativas estarían de acuerdo con la propuesta si fuera necesaria su intervención.
Este movimiento se inscribe dentro de una serie de reformas culturales emprendidas por el secretario de Defensa desde su nombramiento, donde ha buscado revertir lo que percibió como efectos de la “cultura woke” en el ejército. Esto ha incluido la eliminación de programas de diversidad y la revisión de materiales educativos en academias militares que destacan las contribuciones de mujeres y grupos minoritarios.
Asimismo, el secretario ha liderado la remoción de personal transgénero de las fuerzas armadas, tras la emisión de una orden ejecutiva por parte del presidente. Estos cambios reflejan un enfoque más tradicional en la política de defensa, que ha generado la atención del público y de sectores dentro del ámbito político estadounidense.







