La represión de las autoridades afganas durante una protesta en Herat ha dejado al menos tres personas heridas. La manifestación se llevó a cabo en respuesta al arresto de más de una docena de mujeres por supuestas violaciones del código de vestimenta.
Testigos indicaron que la policía abrió fuego contra los manifestantes, que eran más de 100. Este tipo de movilizaciones son raras en Afganistán, que ha estado bajo el control del Talibán desde 2021. Desde entonces, el gobierno ha impuesto estrictas normas basadas en una interpretación rigurosa de la ley islámica, que incluye duras restricciones para las mujeres.
Entre estas normas se encuentra la obligación de que las mujeres usen el hiyab completo al salir. El cumplimiento de estas regulaciones es supervisado por el Ministerio para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio.
Uno de los testigos, que prefirió no dar su nombre por temor a represalias, relató que estuvo presente cuando la policía disparó al aire para dispersar a los manifestantes. Otro testigo confirmó haber visto a tres personas heridas.
El investigador de la ONU sobre derechos humanos en Afganistán, Richard Bennett, expresó su preocupación por el uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes pacíficos y pidió que los responsables rindan cuentas.
Por su parte, la Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán ha señalado que los arrestos de mujeres en Herat plantean graves preocupaciones en materia de derechos humanos. Se ha verificado al menos 16 arrestos desde el viernes, incluidos casos de mujeres embarazadas. Sin embargo, el ministerio desestimó estos reportes, afirmando que se trataban de rumores y que el uso del hiyab es un mandato divino.
El pasado viernes, imanes en mezquitas de Herat anunciaron que las mujeres debían llevar el hiyab para salir de sus casas, lo que llevó a un incremento en los arrestos en los días siguientes.









