Un equipo internacional de investigadores, encabezado por científicos españoles, ha logrado por primera vez la producción de organoides renales humanos, los cuales han sido combinados con riñones de cerdo en un experimento que se desarrolló fuera del cuerpo del animal. Este procedimiento ha demostrado ser viable sin provocar daños ni toxicidad, marcando un avance significativo en el ámbito de la medicina regenerativa.
Los organoides renales, que presentan una estructura tridimensional en dimensiones microscópicas, son creados en laboratorio a partir de células madre humanas. Aunque no constituyen un órgano completo, estos organoides replican varias funciones y estructuras del riñón, lo que los convierte en herramientas valiosas para investigar el desarrollo de dicho órgano, así como para la prueba de nuevos fármacos. A futuro, es posible que sean utilizados para la reparación de tejidos renales dañados o la mejora de órganos que serán trasplantados.
Este avance es producto de la colaboración de diversos centros de investigación de varios países, liderados por el Instituto de Bioingeniería de Cataluña, en conjunto con otras instituciones como el Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña, la Organización Nacional de Trasplantes y el Instituto de Salud Carlos III. Los resultados han sido publicados en la revista Nature Biomedical Engineering.
El estudio representa un hito en la medicina regenerativa y personalizada, sentando las bases para el uso de organoides renales en terapias celulares en ensayos clínicos. Entre los colaboradores se encuentran instituciones como la Universidad de California y centros de investigación en los Países Bajos y Bélgica, así como varias empresas dedicadas a tecnologías médicas.
Por primera vez se ha conseguido la interconexión de organoides renales humanos con riñones porcinos vivos mediante el uso de máquinas de "perfusión normotérmica", que mantienen los órganos oxigenados y funcionales fuera del cuerpo. Los investigadores han logrado insertar estos organoides dentro de los riñones porcinos y monitorizar su integración y funcionalidad en tiempo real.
El objetivo de esta investigación es aumentar el número de órganos adicionales disponibles para el trasplante. Los investigadores indican que la combinación de organoides y perfusión ex vivo podría permitir intervenciones celulares bajo condiciones controladas. A largo plazo, buscan regenerar o reparar órganos antes del trasplante, reduciendo el tiempo de espera para pacientes crónicos.
El estudio presenta un nuevo método escalable para producir miles de organoides renales, optimizando técnicas de microagregación e ingeniería genética. Los resultados preliminares demuestran que, 24 y 48 horas tras el trasplante, los organoides permanecen integrados y viables en el tejido renal porcino, sin provocar reacciones inmunológicas significativas y manteniendo la normalidad funcional del riñón trasplantado.
Este desarrollo augura un futuro en el cual los órganos destinados al trasplante puedan ser tratados y acondicionados previamente a su implantación. A pesar del potencial clínico, la producción de organoides de manera escalable y accesible ha sido uno de los retos principales, que ahora parece estar más cerca de ser superado.
En un contexto más amplio, según datos del Observatorio Global de Donación y Trasplante, en 2024 se realizaron más de 173 mil trasplantes a nivel mundial, una cifra que apenas cubriría el 10% de las necesidades globales, las cuales siguen en aumento debido a la proliferación de enfermedades crónicas no transmisibles.





