Más de dos millones de personas en Somalia enfrentan una crisis humanitaria debido a la sequía, que ha afectado gravemente al norte del país. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) advirtió sobre la situación crítica, señalando que regiones como Sanaag, Bari, Nugaal, Sool y Mudug son las más golpeadas.
Las autoridades han solicitado con urgencia ayuda, ya que cientos de miles de personas lidian con escasez de agua y alimentos. Según la OCHA, más de 570 mil personas requieren acceso al agua y 1.5 millones necesitan asistencia alimentaria. De estos, unas 250 mil están «gravemente afectadas», especialmente en áreas remotas.
La escasez de recursos hídricos se agrava, con al menos 94 pozos inoperativos y la necesidad de nuevos en 31 localidades. En las zonas rurales, el costo del agua se ha cuadruplicado, dificultando su acceso para las familias más vulnerables.
La OCHA teme un deterioro en la seguridad alimentaria, ya que la sequía impacta la producción agrícola y la ganadería. Actualmente, hay más de 400 mil niños afectados por desnutrición aguda, de los cuales más de 97 mil presentan desnutrición aguda grave.
Los centros de salud también están sufriendo, con más de 295 reduciendo o cesando operaciones debido a la falta de suministros y personal. Los servicios de salud reproductiva son limitados, especialmente para las comunidades nómadas, y más de 820 escuelas han cerrado.
Mientras se enfrenta esta crisis, las organizaciones humanitarias y el gobierno han comenzado a prepararse para posibles inundaciones y tormentas relacionadas con El Niño, que se anticipa para la próxima temporada de lluvias de octubre a diciembre. Somalia, que atraviesa una crisis prolongada tras el derrocamiento del dictador Mohamed Siad Barre en 1991, continúa lidiando con un conflicto interno y un ambiente de caos.









