Un tiroteo en un colegio a las afueras de Bangkok ha dejado un saldo de siete personas muertas, incluido el autor, un adolescente de 14 años. La violencia ha reavivado el debate sobre la seguridad en las escuelas tailandesas y el control de armas en el país.
La policía informó que el joven había sido objeto de la confiscación de una pistola de aire comprimido por un profesor el año pasado y había visualizado contenido violento en Internet. Testigos señalaron que su interés por las armas se había incrementado en el último par de años.
El subcomisario de la Región Provincial de Policía número uno, Atthapol Anusit, confirmó que se encontró un cuchillo en la mochila del adolescente y diversos elementos en la escena del crimen, incluidos un arma de fuego y casquillos vacíos. Aunque se examinó su ordenador, aún no se encontraron pruebas concretas de que hubiera practicado tiro.
El Ministerio de Educación anunció la implementación de nuevos protocolos de seguridad en los próximos meses, que incluirán evaluaciones de salud mental y medidas para evitar el acoso escolar. Más de 20 personas resultaron heridas durante el tiroteo, considerado el más grave en Tailandia desde 2022.
La madre del joven, que vive con sus abuelos tras la separación de sus padres, afirmó no haber notado señales preocupantes en su comportamiento. El día de la tragedia, intentó comunicarse con él sin saber que el incidente estaba relacionado con su hijo. La conmoción por los acontecimientos ha dejado a la comunidad devastada.







