La reciente victoria de la corredora rarámuri Candelaria Rivas Ramos en el Ultra Maratón del Cañón, una prueba de 63 kilómetros celebrada el pasado 4 de julio en Chihuahua, ha trascendido fronteras, generando una resonancia significativa en medios internacionales. Este logro es notable no solo por su magnitud, sino también por la singularidad de su contexto: Rivas, de 30 años, competía por primera vez en una carrera de esta categoría y no contaba con entrenamientos previos.
Con un tiempo de siete horas y media, Rivas cruzó la meta en la plaza municipal de Guachochi, lo que subraya su hazaña en un evento que, además, es emblemático en la cultura rarámuri, comunidad indígena célebre por sus competencias tradicionales de larga distancia.
Diferentes plataformas en línea, como Snopes, han investigado cuidadosamente la veracidad de la carrera y confirmado su triunfo, resaltando las desafiantes condiciones en que se llevó a cabo. Las redes sociales se han hecho eco de este acontecimiento, destacando el impacto que ha tenido la victoria de Rivas en el ámbito deportivo.
En declaraciones tras la competición, Candelaria expresó su felicidad y dedicó su triunfo a su familia, superando a corredoras más experimentadas en la categoría femenina. Además, narró el arduo trayecto que emprendió junto a su esposo para llegar a Guachochi desde Guadalupe y Calvo, lo que añade un matiz de perseverancia a su ya notable rendimiento.
Su reciente victoria le otorgó un premio de 7 mil pesos, parte de la bolsa destinada a esta edición del maratón. Rivas mostró un profundo compromiso y voluntad, explicando que había registrado su participación en abril, a pesar de que nunca había competido en carreras similares anteriormente. Su historia no solo es una celebración del deporte, sino también un recordatorio de la riqueza cultural y la capacidad de superación que representan los pueblos indígenas en México.







