Durante un ejercicio de la Guardia Nacional noruega para proteger el aeropuerto de Oslo ante un eventual escenario de guerra, soldados descubrieron que varios autos rentados habían registrado sus desplazamientos, a los pasajeros y los códigos de seguridad introducidos en accesos militares. Las capturas se habrían realizado mediante las cámaras del sistema de asistencia avanzada a la conducción, conocido como ADAS, sin que fuera necesario vulnerar los vehículos mediante un ataque informático.
Al menos dos de las unidades eran modelos de la marca china Deepal, suministrados por First Rent A Car Norway. Las grabaciones fueron eliminadas de los automóviles, pero permanece sin aclarar si la información llegó a almacenarse en servidores externos o si fue transmitida a otro lugar. Esa incertidumbre constituye el principal riesgo: no se conoce con precisión qué datos fueron conservados ni quién pudo haber tenido acceso a ellos.
Los vehículos forman parte de un acuerdo firmado en 2024 por la organización logística de las Fuerzas Armadas noruegas, con vigencia hasta 2028 y un valor máximo de 350 millones de coronas noruegas, casi 33 millones de euros. El proveedor principal opera Hertz en Noruega, aunque funciona como franquiciatario y no como una filial directa de la compañía estadounidense.
¿Por qué un auto rentado puede convertirse en un riesgo de seguridad?
El principal accionista de First Rent A Car Norway es Zhejiang Geely Holding Group, cuyo presidente, Li Shufu, es miembro del CPPCC, el órgano consultivo político de China. Los automóviles se emplean en actividades cotidianas, ejercicios militares y operaciones, por lo que sus sensores pueden quedar expuestos en entornos donde se manejan rutas, rutinas y procedimientos sensibles.
El caso también revela una brecha de control institucional. Aunque las Fuerzas Armadas noruegas reconocen que la electrónica de los vehículos implica riesgos, no existe una prohibición general para utilizar automóviles fabricados por compañías de determinados países. El problema, por tanto, no se limita al origen del vehículo, sino a la falta de certeza sobre qué recopilan sus cámaras y sistemas, dónde se guarda la información y qué terceros pueden acceder a ella.
- Punto clave / Qué ocurrió: Autos rentados registraron movimientos, pasajeros y códigos de acceso militar mediante sus cámaras ADAS.
- Impacto o alcance: Al menos dos vehículos Deepal fueron utilizados durante actividades relacionadas con la protección del aeropuerto de Oslo y operaciones de las Fuerzas Armadas.
- Qué sigue: Permanece pendiente aclarar si las grabaciones fueron almacenadas o transmitidas fuera de los vehículos.
Por ahora no existen pruebas de que las autoridades chinas hayan obtenido las imágenes. Sin embargo, el episodio mantiene abierta la discusión sobre la supervisión de los vehículos conectados utilizados por instituciones militares, especialmente cuando sus sistemas recopilan información sin que los usuarios conozcan completamente su funcionamiento.




