Un militar estadounidense murió y otro resultó herido en el norte de Irak durante la detonación controlada de un explosivo iraní. Este incidente, ocurrido el sábado, se enmarca en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos e Irán.
La muerte se produjo poco después de que dos soldados estadounidenses también fallecieran en Jordania debido a un ataque iraní, donde un tercer militar permanece desaparecido. El Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos ha encontrado restos no identificados en el lugar del ataque en Jordania, que están en proceso de verificación.
Estas son las primeras bajas estadounidenses desde que se rompió el alto al fuego entre ambos países la semana pasada. Según reportes, el militar que murió en Irak no era un especialista en desactivación de explosivos, sino que fue alcanzado por escombros tras la detonación de un dron iraní.
El Centcom no ha revelado las identidades de los fallecidos «por respeto a las familias». La situación se vuelve más severa en el Medio Oriente, especialmente tras las recientes declaraciones del presidente estadounidense sobre el fin de un acuerdo previo y su compromiso de controlar la navegación en el estrecho de Ormuz.










