Sudáfrica ordenó al viceembajador de Israel abandonar el país en un plazo de 72 horas, una medida que afecta directamente las relaciones bilaterales y la presencia diplomática en territorio sudafricano.
El Ministerio de Relaciones Exteriores explicó que Ariel Seidman fue declarado persona non grata por publicar en redes sociales mensajes que, según la cartera, insultaron al presidente Cyril Ramaphosa y violaron protocolos diplomáticos.
Seidman es el funcionario de mayor rango de la legación israelí en Sudáfrica desde la retirada del embajador en 2023.
En respuesta, Israel anunció la expulsión de un diplomático sudafricano de alto rango, Shaun Edward Byneveldt, y le dio el mismo plazo de 72 horas para abandonar el país.
Las medidas se producen en un contexto de tensiones persistentes entre ambos países, después de que Sudáfrica acusara a Israel ante la Corte Internacional de Justicia de cometer genocidio contra los palestinos en Gaza, y de que Israel rechazara esas acusaciones.
El gobierno israelí también ha acusado a Sudáfrica de actuar como apoyo legal del grupo Hamás al llevar el caso ante la Corte, mientras que Sudáfrica mantiene su postura de defensa del pueblo palestino.
La decisión sudafricana puede generar reacciones internacionales; Estados Unidos, aliado de Israel, ha mostrado previamente críticas hacia Sudáfrica, incluida una postura dura durante la administración de Donald Trump, que acusó al país de favorecer a Irán y Hamás, imputaciones que Pretoria ha rechazado.
El Ministerio sudafricano señaló que la expulsión responde a “una serie de violaciones inaceptables de las normas y prácticas diplomáticas” y a que plataformas oficiales israelíes habrían sido utilizadas para lanzar ataques contra Ramaphosa, sin ofrecer detalles sobre las publicaciones.
Además, la cancillería sudafricana mencionó un incumplimiento en la notificación sobre visitas de funcionarios israelíes; entre los visitantes recientes figura David Saranga, responsable de promoción en redes del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel.
Sudáfrica informó formalmente al gobierno israelí de la expulsión y le pidió que garantice que su conducta diplomática futura muestre respeto por la soberanía sudafricana.









