A pesar de las fuertes lluvias, la afición mexicana se congregó en el centro histórico para celebrar la victoria de México por 3-0 sobre Chequia en el tercer partido del Mundial. Los asistentes, enfrentando la tormenta, mostraron su compromiso con la selección nacional.
Durante el primer tiempo, el equipo mexicano tuvo dificultades para imponer su estilo de juego ante el equipo europeo. A pesar de las nubes amenazantes, los aficionados se mantuvieron en sus lugares y se prepararon para el aguacero que comenzó a caer al minuto 40.
Cuando la lluvia arreciaba, los paraguas y los impermeables se volvieron protagonistas. En medio del temporal, el ambiente se animó y la afición comenzó a bailar, llenándose de optimismo mientras anticipaban una mejor actuación de su equipo.
El segundo tiempo trajo recompensas. México anotó su primer gol al minuto 55, gracias a Mateo Chávez, lo que desató la alegría en el Zócalo. Julián Quiñones amplió la ventaja al minuto 61, lo que intensificó la euforia de los asistentes.
El grito “Ochoa, Ochoa” resonó entre los espectadores cuando el portero fue sustituido al minuto 75, haciendo historia al convertirse en el único mexicano en participar en seis mundiales.
Finalmente, Álvaro Fidalgo selló la victoria al minuto 90, marcando un hito al conseguir que México lograra tres triunfos en la fase de grupos por primera vez en la historia de la Copa del Mundo. La celebración se desbordó, destacando la unión y el fervor de la afición ante las adversidades.







