Héctor Melesio Cuén Ojeda, exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa y candidato a diputado federal, fue asesinado en Culiacán el 24 de julio de 2024. Su muerte se produce en medio de acusaciones graves contra Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia, a quien Estados Unidos ha vinculado con el narcotráfico y los «Chapitos».
En un pódcast emitido 16 días antes de su homicidio, Cuén Ojeda denunció la retirada de su protección por parte del gobierno de Rocha Moya, a pesar de la creciente violencia en el estado. Afirmó que la Guardia Nacional le había comunicado que ya no le ofrecerían seguridad, advirtiendo que el gobierno estatal era responsable de lo que pudiera sucederle.
El exrector también se mostró sorprendido al recibir un documento que indicaba que debería contar con protección hasta recibir su constancia como diputado. Sin embargo, esta medida le fue retirada el 5 de julio, más de dos semanas antes de su muerte.
Las tensiones políticas entre Cuén Ojeda y el gobernador eran evidentes, y el exrector había denunciado públicamente actos de corrupción del mandatario. Además, Ismael «El Mayo» Zambada, narcotraficante, afirmó que Cuén fue utilizado como «cebo» en negociaciones con funcionarios de Sinaloa en un documento presentado en Nueva York.
La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que Cuén Ojeda fue asesinado en un lugar diferente al que había indicado la fiscalía local. La FGR descalificó un video presentado por la fiscalía de Sinaloa, argumentando que era un engaño y que se había encontrado sangre humana relacionada con otra persona desaparecida.
Tras las revelaciones de la FGR sobre el montaje del video, la fiscal de Sinaloa, Sara Bruna Quiñonez Estrada, presentó su renuncia, pero no ha enfrentado consecuencias legales por este incidente.
Héctor Melesio Cuén Ojeda era un político influyente en Sinaloa y su asesinato marca un nuevo capítulo en la compleja relación entre la política y el crimen organizado en la región.










