El cambio alimenticio de Miranda Kerr por el síndrome de intestino irritable
Miranda Kerr transformó su dieta tras seis años lidiando con el síndrome de intestino irritable. Este problema digestivo la motivó a investigar la conexión entre la alimentación y su bienestar.
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Desde entonces, eliminó alimentos problemáticos y adoptó una dieta personalizada. Asegura que «los alimentos son medicina» y prioriza su energía y vitalidad sobre la apariencia física.
Alimentos eliminados de su dieta
Kerr ha dejado de consumir lácteos, trigo y huevos. Además, no come arroz ni pan, aunque permite a sus hijos el pan de masa madre.
Como fuente de carbohidratos, prefiere verduras como calabaza, zanahorias y chirivías. También ha reducido el salmón por preocupaciones sobre el mercurio y evitó el sushi debido a riesgos de parásitos. Consume caviar ocasionalmente.









