La leve reducción del hambre en el mundo, que afecta actualmente a 645 millones de personas, destaca a nivel local en Latinoamérica y el Caribe, donde la cifra ha caído al 4.8% de la población. Esto representa una mejora desde el 6.1% durante la pandemia en 2020, con 32 millones de afectados en la región.
Este análisis se presenta en el informe anual «El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo» de diversas agencias de Naciones Unidas. En particular, se ha observado que, si bien se han logrado progresos en Asia y América Latina, África continúa enfrentando los mayores desafíos, con 309 millones de personas hambrientas en el continente.
A pesar de una ligera disminución en la proporción de personas con hambre en África, esta mejora no se traduce en una reducción total debido al crecimiento poblacional. La inseguridad alimentaria también ha aumentado, afectando a 2,100 millones de personas en todo el mundo en 2025, con un impacto más acentuado en zonas rurales y entre mujeres.
Mientras tanto, la obesidad entre adultos ha incrementado y el coste de una dieta saludable ha subido significativamente en el último año. Por ejemplo, en América Latina, ha pasado de 2.94 dólares en 2017 a 4.91 dólares en 2025. Este encarecimiento plantea desafíos adicionales para lograr la meta de «hambre cero» establecida por los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030.
Expertos señalan que, a pesar de la disminución del hambre mundial, los progresos siguen siendo insuficientes. Se estima que más de 500 millones de personas seguirán padeciendo hambre para 2030, con un alarmante 56% de ellas en África. El impacto de conflictos y el cambio climático complican aún más el camino hacia una solución sostenible.










