El primer ministro de Canadá, Mark Carney, confirmó el 24 de septiembre de 2026 que su gobierno ha evaluado la posibilidad, considerada extremadamente remota, de una acción militar de Estados Unidos contra territorio canadiense. El análisis se realizó después de las declaraciones reiteradas del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre su intención de convertir a Canadá en el llamado “estado 51”, aunque Ottawa no considera ese escenario como la hipótesis central.
En una entrevista publicada por The New York Times, Carney describió una eventual intervención militar estadounidense como un “extreme tail risk”, término utilizado para referirse a acontecimientos con una probabilidad muy baja, pero con consecuencias potencialmente graves. “Sería irresponsable no prepararse”, afirmó el primer ministro, quien evitó explicar qué medidas concretas incluyó la evaluación gubernamental.
La revisión coincide con información difundida en enero sobre un ejercicio teórico elaborado por las Fuerzas Armadas canadienses. De acuerdo con esos datos, se trató del primer modelo de este tipo en aproximadamente un siglo y planteó cómo responder ante una hipotética invasión estadounidense. Los responsables militares subrayaron que el documento no constituía un plan operacional.
El escenario contemplaba que Canadá podría perder sus principales posiciones terrestres y marítimas en cuestión de días debido a la amplia superioridad militar de Estados Unidos. Posteriormente, la respuesta canadiense podría apoyarse en una guerra irregular con emboscadas, sabotajes, ataques con drones y operaciones de pequeñas unidades militares o civiles armados, inspiradas en tácticas utilizadas en Afganistán.
¿Por qué se deterioró la relación entre Canadá y Estados Unidos?
La evaluación ocurre en uno de los momentos de mayor tensión bilateral en décadas. En agosto se suspendieron las negociaciones comerciales y Washington impuso aranceles de 50% a productos canadienses por un valor de 27 mil 600 millones de dólares canadienses. Ottawa respondió el 8 de septiembre con gravámenes de entre 15% y 50% sobre un volumen equivalente de importaciones estadounidenses.
A pesar del conflicto comercial, Carney aseguró que mantiene comunicación frecuente con Trump y que ambos han hablado en varias ocasiones desde la suspensión de las negociaciones. El primer ministro sostuvo que todavía existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo mutuamente beneficioso, aunque su gobierno acelera una estrategia para reducir la dependencia de Estados Unidos en áreas como satélites, defensa, tecnología y comercio.
- Qué ocurrió: Mark Carney reconoció que Canadá analiza riesgos extremos, incluida una hipotética acción militar estadounidense.
- Impacto o alcance: La evaluación se relaciona con la tensión bilateral, los aranceles y la estrategia de seguridad nacional canadiense.
- Qué sigue: Ottawa continuará revisando su dependencia estratégica de Estados Unidos y buscando diversificar sus vínculos con Europa y otros socios.
Hasta ahora, el gobierno canadiense no ha presentado un plan operativo ni ha señalado que exista una amenaza militar inmediata. La postura oficial mantiene el escenario como altamente improbable, pero defiende la preparación institucional ante consecuencias que, aunque remotas, serían graves.
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