La prohibición europea de comercializar nuevos autos de gasolina y diésel a partir de 2035 enfrenta cuestionamientos desde uno de los sectores políticos que impulsó la transición energética. Cem Özdemir, presidente de Baden-Wurtemberg y miembro del partido Los Verdes, advirtió en un congreso celebrado en Offenburg que las reglas podrían debilitar a la industria automotriz europea frente al avance de los fabricantes chinos.
“¿De qué nos sirve si acabamos conduciendo autos eléctricos chinos?”, planteó el político alemán. Su posición adquiere especial relevancia porque Baden-Wurtemberg es una de las principales regiones automotrices de Alemania: ahí tienen presencia Mercedes-Benz, Porsche y una amplia red de proveedores de componentes vinculados históricamente con la producción de vehículos de combustión.
Özdemir no rechazó la electrificación, sino la velocidad y las condiciones de la transición. Su preocupación es que una reducción acelerada de los motores de combustión, sin una estrategia industrial suficiente, termine trasladando una mayor participación del mercado hacia marcas chinas, mientras los fabricantes europeos enfrentan costos de adaptación, cambios en sus cadenas de suministro y presión sobre el empleo especializado.
¿Qué podría cambiar después de 2035?
La normativa europea original estableció una reducción del 100% en las emisiones de dióxido de carbono de los autos nuevos a partir de 2035, tomando como referencia los niveles de 2021. En la práctica, la medida impediría comercializar nuevos vehículos convencionales de gasolina y diésel después de ese año.
Sin embargo, en diciembre de 2025 la Comisión Europea presentó una propuesta para flexibilizar el objetivo y reducirlo al 90%. El 10% restante podría mantenerse como emisiones residuales, siempre que los fabricantes las compensaran mediante otras medidas de neutralización.
Francia y Alemania buscan ir más lejos: conservar el objetivo del 90%, pero eliminar la obligación de compensar ese 10%. Esto abriría la puerta a que las empresas continúen comercializando algunos modelos de combustión, híbridos e híbridos enchufables después de 2035, aunque todavía no existe una modificación definitiva de la legislación.
- Punto clave / Qué ocurrió: Cem Özdemir cuestionó el impacto industrial de la prohibición europea de autos de combustión.
- Impacto o alcance: La discusión afecta a fabricantes, proveedores y trabajadores de regiones automotrices europeas, además de la competencia con marcas chinas.
- Qué sigue: La propuesta franco-alemana aún debe superar el proceso legislativo europeo antes de modificar las reglas vigentes.
Por ahora, el acuerdo que contempla una reducción del 100% de las emisiones para los autos nuevos en 2035 continúa vigente. El debate se concentra en cómo mantener los objetivos ambientales sin acelerar una pérdida de capacidad industrial europea durante la transición hacia la movilidad eléctrica.







