Juan Miguel Alcántara Soria
Diputados y senadores de Morena, y paleros de Verde y PT, dieron otro mazazo a lo que queda de la ingeniería constitucional del país, diseñada en 1917. Aprobaron la “Ley General para el Fortalecimiento y Armonización Catastral y Registral”, de Sheinbaum. Afecta autonomía de municipios y federalismo. Concentra en Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, cuatroté, las facultades de elaborar planes -catastral y registral- nacionales; lineamientos y cartografías. Vienen claves catastrales para todos los predios del país. Un “módulo de gestión del impuesto predial”, de Plataforma Nacional Catastral. A partir del 1 de enero del 2027 deberán acatarla autoridades municipales y registrales. Los contribuyentes luego. Ruta centralista a paso veloz.
El diseño constitucional de 1917 construyó, sobre base municipal, la organización política y administrativa de los estados y de la República -art. 115-: el Municipio Libre. De los cambios estructurales más relevantes, superada la dictadura porfirista, concentradora del poder político. El nuevo Constituyente depositó en los municipios la tarea de manejar libremente su hacienda.
Entre esos cimientos, la fracción IV del art. 115 sostuvo la autonomía hacendaria del municipio para establecer contribuciones sobre la propiedad inmobiliaria y hacerse cargo de todas las funciones para su administración. El cabildo, elegido por los vecinos, tiene la exclusividad de proponer cuotas, tarifas y tablas de valores inmobiliarios; a las legislaturas estatales corresponde aprobar, o no, anualmente bases y montos propuestos.
El Art. 8 de la nueva ley impone obligaciones a autoridades catastrales, el 9 a registrales. Con sus planes nacionales obliga a acatar plataformas, modelos, lineamientos, resueltos desde la Cdmx. Podrán definir para catastros, bases gravables, valores, lo que se les ocurra (sabrán quién tiene qué predio). No hay Corte que nos ampare. Ayuntamientos y vecinos deberemos acatar lo que desde allá digan cómo pagar predial, rural o urbano, con bases o valores “armonizados”. Senadora verde, Maki Ortiz, dijo el miércoles en tribuna, al votar a favor: “que se acerquen los valores catastrales a los valores comerciales, para que se paguen los impuestos justos del predial”.
La necesidad de modernizar catastros o actualizar cartografía de predios no está a discusión. Es exigencia añosa plasmada en la misma Constitución, y desatendida por buena parte de ayuntamientos. Tampoco se discute contribuir al gasto público para el bien común, aun con alcaldes o tesoreros corruptos. Se debe administrar la hacienda “como un buen padre de familia”, decían desde Roma.
En 1995 escribí en la revista Palabra, dirigida por Carlos Castillo Peraza: “Hay que cambiar paradigmas: que el ayuntamiento organice a la comunidad, y genere poder. Multiplique potencialidades, y se aproveche mejor los recursos del territorio municipal. La insuficiencia de recursos, en su caso, se resuelve generando poder social. El reto municipal no puede limitarse a ser un prestador de servicios públicos. Debe convertirse en gobierno detonador del desarrollo comunitario…
“El Constituyente del 17 adoptó la visión de países continentales europeos. A diferencia de países anglosajones, esa visión considera la población asentada en espacio local una relación de vecindad lo suficiente para hacerla su entidad política base… Buscó hacerlo libre, desvinculado de cualquier subordinación a autoridades centrales…” (“La organización del municipio libre en la constitución”, Epessa, núm. 34).
Hice estudios de doctorado en Derecho Constitucional, en España, y confirmé los municipios son piedra angular de la Unión Europea (los derechos ciudadanos municipales son comunes a todo avecindado, incluyendo votar, con nacionalidad de cualquier país de la Unión). Con autonomía y enormes capacidades tributarias todos. Visibles sus potencias deportivas, orquestales, universitarias o industriales, desde lo local (Alemania tiene más de 20 mil municipios con una población y territorio menor que México, que tiene 2,500 municipios).
A la neoporfirista, cientificista, centralista, contenerla. A recuperar potencias del espacio donde en calle aprendimos a caminar y jugar, luego a deliberar del bien común a todos. Pobre México: tan lejos de Dios y tan cerca de Trump.





