Mientras en México el trámite para sacar placas de un automóvil puede rondar los 2,000 pesos, en China obtener una matrícula para un vehículo de combustión interna puede costar hasta 400,000 pesos y, en algunas ciudades, ni siquiera garantiza el acceso inmediato al registro. La diferencia refleja dos modelos opuestos: uno centrado en el trámite administrativo y otro que utiliza las placas para controlar el tráfico y acelerar la transición hacia los vehículos eléctricos.
China convirtió la electrificación en una prioridad nacional desde principios de los años 2000. Además de impulsar a sus fabricantes, la tecnología de baterías y la infraestructura, el Gobierno modificó las reglas de acceso a las grandes ciudades. Las placas azules identifican a los vehículos de combustión interna, mientras que las verdes corresponden a eléctricos puros e híbridos enchufables.
La distinción tiene consecuencias prácticas para los conductores. En ciudades como Pekín y Shanghái existen cuotas limitadas, sistemas de sorteo, subastas y listas de espera que pueden prolongarse durante meses o años. Para quienes buscan un automóvil a gasolina, el costo y la incertidumbre de conseguir una placa pueden superar incluso el precio del propio vehículo.
¿Por qué una placa puede costar más que un automóvil?
En Shanghái, las matrículas azules se subastan mensualmente por internet. El precio promedio se ubica entre 98,000 y 145,000 yuanes, equivalentes a entre 270,000 y 400,000 pesos, mientras que la posibilidad de ganar suele rondar apenas el 4 por ciento de los participantes. El dinero, por sí solo, no asegura el resultado debido a la alta demanda.
En Pekín, el mecanismo es distinto: las placas se asignan mediante una lotería mensual o bimestral. Aunque el trámite administrativo es barato, la probabilidad de obtener una matrícula puede ser de apenas 0.2 por ciento. Esta escasez ha generado listas de espera de varios años y prácticas extremas, como matrimonios por conveniencia para transferir derechos de circulación.
También existen modelos mixtos en Guangzhou, Shenzhen y Hangzhou, donde una parte de las placas se sortea y otra se subasta. Además, utilizar una matrícula de otra provincia no siempre resuelve el problema: en Pekín, esos vehículos enfrentan restricciones severas, como circular solo una semana al mes y tener prohibido el acceso durante horas pico.
- Punto clave / Qué ocurrió: China separó las placas azules de combustión de las verdes para vehículos de nuevas energías.
- Impacto o alcance: En Shanghái, una placa azul puede costar hasta 400,000 pesos; en Pekín, la probabilidad de obtenerla por sorteo puede ser de 0.2 por ciento.
- Qué sigue: Los conductores deben enfrentar subastas, loterías, listas de espera o restricciones, mientras los vehículos eléctricos reciben placas verdes gratuitas e inmediatas.
El resultado es un fuerte incentivo para elegir un automóvil eléctrico o híbrido enchufable. La placa verde elimina una de las principales barreras de acceso a las grandes ciudades, mientras que las matrículas azules mantienen un sistema de alto costo y disponibilidad limitada.






