Las comunidades locales y las empresas en Alaska deben prepararse ante el creciente riesgo de tsunamis relacionados con el retroceso de los glaciares. Un evento reciente, en agosto de 2025, trajo consigo la segunda ola más alta registrada, un fenómeno que resalta la necesidad de vigilancia en zonas costeras.
Este tsunami se generó en el fiordo Tracy Arm, cuando una masa rocosa del glaciar South Sawyer se derrumbó, provocando un desplazamiento de agua que alcanzó hasta 481 metros. La ola se registró a las 5:30 de la mañana y, afortunadamente, no causó víctimas, ya que la mayoría de los turistas aún no se encontraban en la zona.
Un equipo de científicos presentará un análisis detallado del suceso en la revista Science. La investigación destaca que los eventos de este tipo serán más comunes debido al calentamiento global y al deslizamiento de glaciares. Los investigadores enfatizan la urgencia de desarrollar mejores métodos de detección para estos fenómenos.
Los datos satelitales y sísmicos recopilados han permitido reconstruir el evento. A pesar de que no se observaban señales de alerta visibles, se registraron indicios de inestabilidad previos al deslizamiento. Este tipo de colapso, relacionado con el adelgazamiento del glaciar, pone de relieve el impacto del cambio climático en la dinámica de los glaciares.
El tsunami no solo dejó una línea de corte a lo largo de las paredes del fiordo, sino que también generó oscilaciones prolongadas del agua, un fenómeno conocido como seiche. Este tipo de análisis podría mejorar la identificación de tsunamis generados por deslizamientos de tierra en el futuro.
A medida que se intensifica la actividad humana en regiones árticas, la probabilidad de estos fenómenos aumenta. Al menos seis compañías de cruceros han cambiado sus itinerarios en respuesta a los peligros en el fiordo Tracy Arm, donde el Servicio Geológico de Estados Unidos ha advertido sobre los deslizamientos de montaña inminentes.








